- La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo.
- Sólo obedeciéndola se doblega a la naturaleza.
- En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.
- Un hombre no es más que lo que sabe.
- Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.
- Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.
- No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente.
- El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.
- Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
- Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.